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La osera de JaviEl refugio del último curupi
April 03 Mi época "heavy"Aunque la gente que me conoce no se lo crea, yo también pasé mi época heavy, o más bien mi época de rock duro, como decíamos entonces. A excepción de Iron Maiden o la famosa balada de Scorpions: “Still loving you” mis gustos derivaban a los grupos españoles de aquellos años. Todavía recuerdo cuando escuché por primera vez a Obús en un vídeo que pusieron en ¿”La bola de Cristal”? o en otro programa parecido de sábado por la mañana. Creo que ese fue el primer LP –vinilo, cuantos recuerdos…- que me compré.
“Vamos… muy bien. Borrachos como cubas… y que. Aun nos mantenemos… en pie Y ya no pararemos… hasta no poder ver… Hasta no poder ver…”
Posteriormente un compañero me acercó al que sería mi guía espiritual en ese mundo: Barón Rojo –nótense otra vez las connotaciones bélico-militares del nombre del grupo-, para mí el mejor grupo de rock que ha existido. Si algo tiene –o tenía- la música heavy, era que te hacía sentirte parte de algo. Con catorce o quince años, comenzando una adolescencia que creo todavía no he terminado de pasar, primaba la rebeldía contra el sistema y el sentirte parte de un grupo minoritario. Todo esto te lo daba el rock duro, como decíamos para distinguirlo del heavy metal extranjero, demasiado melódico para nuestro gusto –melenita de maricona total la del cantante de Iron Maiden, tan lisa, limpia y aparentemente suave, frente a esas greñas grasientas y sudorosas de nuestros roqueros, o al menos de la mayoría -. Además, con Barón Rojo, Obús, Ángeles del Infierno, Panzer, etc. entendíamos las letras y podíamos aprenderlas de memoria.
Pero aunque el tiempo pasa y los gustos cambian, de vez en cuando gusta echar un vistazo atrás, volver a escuchar esas canciones con las que casi conseguiste un esguince cervical a base de dar cabezazos mientras tocabas una guitarra invisible –el que tenga cojones que diga que el "air guitar" es algo nuevo-, y preguntarte donde habrá ido a parar aquella muñequera de cuero con remaches que compraste en el mercadillo de los martes. Hay una canción, no sé si calificarla de balada, que sigo
escuchando con cierta asiduidad. Al margen de la música –que me encanta- tiene
una letra directa, provocadora pero muy comedida. A mis 38 –casi 39- añitos no
me queda nada del espíritu revolucionario y luchador que poseía a los quince,
que tampoco era mucho, pero al menos me gusta pensar que tuve el suficiente
para rebelarme contra el ambiente conservador-católico que se respiraba en mi
casa.
March 29 ¡¡Y van dos...!!Hace poco mi hermana me recomendó una serie de la televisión británica: "Little Britain". Es una de esas de sketchs -joder, que poco me gusta esa palabra, mejor ponemos "gags"-, que retrata en tono sarcástico la sociedad inglesa, y donde dos actores encarnan a casi todos los personajes principales, tanto masculinos como femeninos. Cuando ví uno de los capítulos no pude dejar de acordarme de alguien, cuyo nombre no voy a dar públicamente, y al que quiero aprovechar para dar un consejo, después del video.
Y van dos veces. La próxima te hago como a los niños pequeños que no paran
de dar por culo con un juguete: te lo quito y lo tiro a la basura. Avisado
quedas... Para aquellos de vosotros que no sepáis de que va esto -que seréis la mayoría-
aquí os dejo otro fragmento de la serie. Al menos, que saquéis algo de la
visita... March 23 Batallitas, batallitas, batallitas... (2ª parte)En la entrada anterior explicaba que los mandos de La Legión podían provenir de la Escala de Mandos Legionarios o de las Academias Militares. Obviamente había una gran diferencia entre ambos: las edad media de la Escala Legionaria era mucho mayor que la de las Academias; frente a unos meses de instrucción de la Escala había de tres a cinco años, según fuesen suboficiales u oficiales, en las Academias; habiendo empezado como legionarios rasos, los mandos de la Escala habían pasado por todos los empleos, mientras que los otros sólo habían sido Caballeros Alumnos o Caballeros Cadetes. Todas estas diferencias y el hecho de que en La Legión se considerase “pistolo” a todos los demás propiciaban esas novatadas que comentaba. Una de las que tuve la oportunidad de vivir se les gasto a dos Tenientes, recién salidos de la Academia General Militar. Hay que aclarar que estas bromas se gastaban con la total aquiescencia del Coronel Jefe del Tercio y la colaboración de la Vª Bandera. En primer lugar se acudió a recibir a los nuevos oficiales al puerto de Ceuta, y allí mismo se les fue poniendo en situación. El Coronel había cedido su coche oficial, un Ópel Corsa, para trasladar a los recien llegados pero además se incluyeron dos Nissan Patrol con conductor, copiloto y dos legionarios con correaje y fusil en cada uno que iban abriendo y cerrando la marcha del convoy. La primera parada fue en el Acuartelamiento “Serrallo”, donde los Tenientes se presentaron al Coronel. Allí, tras el protocolo se les informó que iban a trasladarles a la IVª Bandera, sita en el Acuartelamiento “García Aldave”, a un tiro de piedra de la frontera con Marruecos. Una vez en el Acuertelamiento “Recarga”, base de la Vª Bandera, se les entregó a los oficiales un chaleco anti-fragmentos y un casco a cada uno. Debían ser un espectáculo digno de ver, con el uniforme de presentación impoluto –pantalón de pinzas, camisa con corbata y guerrera- y el equipo de guerra. Una vez pertrechados los introdujeron en un BMR, con las escotillas cerradas. Los dos Tenientes habían pasado de la sorpresa al ver los dos Nissan “de escolta” en el puerto a la más absoluta perplejidad. ¿Donde cojones se estaban metiendo? Vale que aquello era África, pero… La IVª y la Vª Bandera están separadas por unos cuatro kilómetros aproximadamente, pero es una carretera con muchas curvas, si a eso añadimos que en la barcaza –la parte trasera destinada al transporte de tropas- del BMR, con los portones y las mirillas cerrados y la luz roja de combate encendida es muy difícil calcular la velocidad, el trayecto parece mucho más largo de lo que es. Cuando yo me incorporé hice ese mismo recorrido en autobús y puedo aseguraros que llegamos a preguntarnos donde coño nos estaban llevando. Una vez en “García Aldave” y ya con los oficiales calientes empezó la segunda parte de la novatada. Tras presentarse al Teniente Coronel Jefe de la Bandera, éste les informó que pasaban a estar encuadrados en la 2ª Cia. y que se presentasen al Capitán de la misma. El Subteniente secretario les acompañó hasta despacho del mismo y los presentó. Dicen que la primera impresión es la que cuenta, y la que se llevaron ellos al ver al Capitán debió ser de las que no se olvidan. En las Academias se pinta una imagen de La Legión que va desde los “legias” grifotas, tatuados, con perillas y patillas de boca de hacha, pecho velludo, etc., hasta los oficiales, ejemplos a seguir en todos los aspectos, sobre todo en el apartado de la uniformidad y el estado de policía –corte de pelo, barbas, etc.-, así que al entrar en el despacho y ver aquella especie de gnomo lampiño, más ancho que alto –imaginaos un muñeco de nieve hecho solamente con dos bolas; una grande para el cuerpo y otra pequeña para la cabeza, sin cuello-, con las orejas de soplillo retorcido y medio calvo –Juro que no me estoy inventando esta descripción, el Cabo “Bolita” era exactamente así y aún me quedo corto-, una botella de ginebra encima de la mesa y un vaso hasta arriba al lado, se les debió de caer el mundo encima. Y es que costo muy poco convencer al Cabo Furriel –el Cabo encargado del material de la Compañía- para que cambiara el sitio con el Capitán. -¿Da usted su permiso, mi Capitán? -¡Pasad, pasad! -¡A sus ordenes, mi Capitán! Se presentan los Tenientes… -Nada, nada. Dejaros de formalismos. Decidme simplemente vuestros nombres, pero antes… ¡Cabo! ¡CABO! –Entrada del autentico Capitán llevando el parche del Cabo. -¡A la orden de usted, mi Capitán! -Trae un par de vasos. -Susordenes, mi Capitán. Tras unos momentos de charla vuelve el “Cabo” con dos vasos que el “Capitán” se encarga de llenar de ginebra. Un “SALUD” y vacía medio vaso del suyo de un trago. Y esos Tenientes que, tras intercambiar una mirada, hacen de tripas corazón y se meten un lingotazo como no se han metido en su vida. Toses, atragantamientos y un supremo esfuerzo por recuperar la compostura lo antes posible, no en vano el “Capitán” se ha bebido el suyo como si fuese agua. Después de la presentación el “Capitán” propuso acercarse hasta “La Tortuga”, que es un observatorio cercano y ya en desuso, desde donde puede verse toda Ceuta. El observatorio se encuentra muy cerca, pero el camino va rodeando el cerro en cuya cima está ubicado. En total, debe de ser un kilómetro poco más o menos, así que fueron andando. También en esta ocasión iban “escoltados” por algunos legionarios con fusiles, pero decidieron prescindir de los cascos y los chalecos anti-fragmentos, tampoco era plan de echarles a perder los uniformes de presentación. Los dos oficiales no dejaron de observar que aparte de los mandos de la Compañía –el “Capitán”, alguno de los oficiales más antiguos, algunos suboficiales y, por supuesto, “la escolta” les acompañaban dos Cabos 1º particularmente fornidos. Cuando habían recorrido aproximadamente la mitad, el “Capitán” se detuvo, sudando y resoplando sin poder dar un paso más. A un gesto suyo, los dos Cabos 1º se adelantaron corriendo y tras hacerle la “sillita de la reina” lo llevaron de esta guisa durante un tramo, hasta que recuperó el resuello y continuó andando. La cara de los dos oficiales era un poema y no hacían más que mirarse el uno al otro sin atreverse a abrir la boca. Ya de regreso, el Capitán -el verdadero Capitán- estaba
esperando a la puerta de la
Compañía y explicó a los Tenientes la broma, dando esta por
finalizada.
March 20 Batallitas, batallitas, batallitas... (1ª parte)En varias ocasiones os he hablado de la cara heroica del Tercio, o de algunas personas que tuve la suerte de conocer cuando serví allí, hoy vamos a ver una cara más amena. Cuando llegué destinado a Ceuta, lo primero que me dijeron es que, a diferencia de la “mili” normal, en La Legión no existían las novatadas, pero eso no era totalmente cierto. También en el Tercio se gastaban bromas a los recién llegados, sólo que allí las bromas eran divertidas y normalmente se les gastaban a los nuevos oficiales. Esto tenía un motivo. Cuando Millán Astray fundó el Tercio de Extranjeros tuvo que “importar” mandos de otras unidades de Infantería, pero él quería que el Tercio fuese autosuficiente, que no tuviese que depender de nadie. Otro motivo era que si obtenía a los cuadros de mandos a partir de la tropa, estos serían de toda confianza -de toda su confianza, se entiende-, ya contarían con el “espíritu legionario” que él tanto preconizaba, y por último los ascensos serían un aliciente para los legionarios. De este modo se creó la Escuela de Mandos Legionarios. Esta era una escala especial, independiente de las Academias Militares y cuyos mandos solamente podían ascender dentro de La Legión. Al principio esto funcionó bien. La guerra de Marruecos y los conflictos en el Protectorado Español del Sahara proporcionaban meritos para que la tropa y los suboficiales accedieran a empleos superiores, pero con la Marcha Verde y la ausencia de combates, esto termino. A partir de entonces para que un legionario llegase a teniente o capitán podían pasar bastantes años, con lo cual se encontraban con unos cuadros de mandos ya mayores. A todo esto había que añadir que con la democratización de España La Legión pasó a estar bajo sospecha. No en vano el por entonces Comandante Franco había sido lugarteniente de Millán Astray y co-fundador del Tercio, sin olvidar el papel de legionarios y regulares durante la Guerra Civil Española. Como una manera más de controlar al que por entonces era uno de los cuerpos de elite de las Fuerzas Armadas –junto a la BRIPAC y las COE,s-, aumentó el número de mandos de Academia destinados a ella. Al ser un destino de primer orden –para los oficiales sobre todo porque puntuaba más que una Unidad normal- eran los primeracos o primeros de promoción los que conseguían esas vacantes. Para aquellos de vosotros que no conozcáis la vida militar os voy a poner un ejemplo de cómo pasan los cinco años de Academia nuestros oficiales –futuros generales-: Me contaba un teniente que tuve en Ceuta, que un día pasaba por el Patio de Armas de la Academia General Militar cuando se cruzó con un Coronel. Se cuadró y saludo con toda la corrección que pudo pero el Coronel en vez de devolverle el saludo y continuar lo detuvo. -¡Caballero Cadete! -¡A la orden de Usía, mi Coronel!- Taconazo y rigidez absoluta mientras el Coronel lo observa de arriba abajo. -Me va usted a dar una nota por feo.- Una nota es, cómo su propio nombre indica, una nota donde el alumno o Caballero Cadete indica su nombre y número, el nombre del mando que le ha pedido la nota y el motivo. Una vez cumplimentada, esa nota será entregada al Capitán de la Compañía del alumno para que éste sea sancionado. -(Cara de pasmo, osease de gilipollas, del citado Caballero Cadete) ¿Perdón mi Coronel? -Y ahora me va usted a entregar otra por tardar demasiado en darme la primera. Obviamente la primera nota no llegó a cursarse, pero sí le quitaron un punto por la segunda. Habiendo ingresado en la Academia con dieciocho añitos y después de cinco años así, imaginaos cómo podían salir estos angelitos.
March 17 Mientras tantoMientras preparo una nueva entrada -una anécdota de mis tiempos en tierra africana- quiero hacer una declaración: PALABRA DE HONOR DE QUE YO NO HE VISTO EL VIDEO OFICIAL, NI NINGUNA OTRA VERSIÓN INTEGRA DEL "CHIKI CHIKI". Ya sé que a estas alturas decir esto suena a hipocrita o a mentiroso, pero es la pura verdad. Aparte de en las noticias -sabe Dios por qué esto es una noticia-, no he visto en ninguna parte al Chiquilicuatre interpretando su canción. No voy a entrar a valorar el espectáculo que vamos a dar en Eurovisión ni el ridículo que vamos a hacer, a estas alturas ya está uno acostumbrado, pero sí me ha sorprendido que ahora quieran convertirla en una canción "correcta", quitando la alusión al "Gorila Rojo" -léase "Hugo Chaves"-, y haciendo referencias a españoles de moda, como Fernando Alonso. Es decir, que ahora piensan que la canción tiene posibilidades. Igual le ponen dos bailarinas de verdad para acompañarle, en vez de las dos que aparecen en el vídeo original... Y vuelvo a insistir en que YO NO HE VISTO ESE VÍDEO, SOLAMENTE HE VISTO FRAGMENTOS EN LAS NOTICIAS. Ya se que me repito mucho en esto, pero es que uno, aunque pobre, también tiene su dignidad y la valora. P.D. Para "El Pato" -es mi hermanito pequeño-: A lo mejor tú, que te manejas por la Perfida Albión, has tenido la suerte de escapar a esta ola de estupidez y afán de ridículo que azota a tu madre patria. Si ha sido así y no sabes de lo que estoy hablando... pos te jodes que aquí te dejo el vídeo "oficial" con la canción que va a representar a España en Eurovisión. Mira y llora. February 27 Una entrada no apta para menores ni madres.Hace ya bastante tiempo leí, no se donde, un insulto que me encantó: “Enfermos, que sois unos enfermos.” Cuando he encontrado esto en la intennes, no he podido dejar de acordarme de esta frase. Veréis, se puede ser vicioso –yo lo soy-. Se puede ser raro –bueno, vale, quizás esto se ajuste más a mis gustos-. Se puede ser un pervertido –pensándolo bien, creo que me encuadro mejor en esta categoría-. Se puede ser un degenerado –aquí creo que ya no entro yo… ¿o sí?-. Y se puede ser un puto enfermo, como es el caso que nos ocupa. Cuando hablamos sobre una exposición de fotografías erótico-religiosas, dije que me parecía una grosería y una provocación gratuita, pero bueno, en aras de la libertad de expresión, con no ir a verla teníamos bastante –mención aparte tiene el capítulo de la subvención con dinero de los contribuyentes-. Si queremos justificar las bromas sobre Ala y Mahoma, tenemos que empezar por soportar las groserías sobre la religión más popular o extendida de Occidente. También he dicho anteriormente que aquí hacemos chistes sobre cualquier cosa: las torres gemelas, las niñas de Alcaser, Ortega Lara, etc. Es nuestra naturaleza y nuestra idiosincrasia y hay que entender el animus jocandis y distinguirlo del animus iniuriandi. Pero es que hay cosas que no se pueden tolerar, ni en nombre de la libertad de expresión. El vídeo que viene a continuación, que no sé si me dejarán publicar los mojigatos de Spaces, es una clara muestra de porqué debe existir la censura. Debo advertir que su contenido puede herir la sensibilidad de algunas de mis lectoras. Y digo "lectoras" y puntualizo "algunas" porque todos conocemos ya la catadura moral de mis lectores y porque ciertas féminas que visitan este espacio podrían hacer, si quisieran, sonrojarse incluso al autor de este deleznable film. Así pues, solamente me queda recomendaros su visualización a efectos no de que os sirva de estímulo y diversión, sino para veáis hasta que punto puede llegar el hombre, cuando no se pone freno a su desmedida lujuria y procacidad Una cosa más: si vuestro espíritu es demasiado sensible para soportar íntegramente esta grabación, pasadlo rápido hacia delante, pero vedlo entero. Aquí no se respeta ni al Sursum Corda. Actualización: Sí, ya sé que las actualizaciones se ponen después de haber publicado la entrada, pero yo me entiendo. He intentado por todos los medios colgar aquí el vídeo de marras, pero no ha habido forma. Parece que hay algún problema con el código "embed" que facilita la página, así que os dejo el enlace y lo veis en su origen. February 26 Yo no soy feminista, pero tampoco machisto.Queridos lectores y lectoras: Ya he dejado claro en varias ocasiones mi afición por leer a Don Arturo. Aunque algunas de sus últimas obras no me han acabado de convencer, y de las adaptaciones al cine mejor no hablamos, me gusta seguir su “PATENTE DE CORSO”. En ella, Don Arturo ha dedicado varias páginas a criticar, cómo miembro de la RAE, esa obsesión que tienen algunos y más concretamente algunas, por destrozar el lenguaje patrio. Con la excusa de la igualdad y la paridad inventan autenticas aberraciones, sacando palabros nuevos y duplicando la longitud de los textos con la manía de dirigirse a ellos y a ellas, como es el caso del Estatuto de Andalucía, donde en todos y cada uno de los párrafos que se menciona a los andaluces también se hace mención, acto seguido, a las andaluzas. El género neutro ha muerto. Viva la paridad, aunque ésta signifique redundancia tras redundancia. También el amigo Leónidas comentó en cierta ocasión una moción, o solicitud cursada por no sé que movimiento de defensa de los derechos de la mujeres que consideraba que para acabar con la opresión machista, había que aplicar la paridad en las monedas y billetes. Es decir, que si en la moneda de cincuenta céntimos en vez de salir Cervantes saliese Rosalía de Castro, las mujeres se beneficiarían, aunque no sé cómo. Lo triste de esto es que estas ideas no parten de un grupo de lesbianas menopáusicas y misándricas, a las que se les podría entender esta actitud de odio visceral hacía los hombres y a todo lo que, según ellas, huela a macho. Lo triste es que son iniciativas de organismos oficiales o asociaciones con subvenciones y respaldo de la Administración Pública, lo que les confiere un toque de seriedad. Es decir, que con nuestro dinero están financiando la lucha de estas nuevas Quijotas contra los molinos de viento del machismo opresor, agresor, violador y fascista –no olvidemos el “fascista”, que tan “progre” hace-. En vez de dedicarse a investigar, denunciar y perseguir a aquellas empresas que discriminan a las mujeres, que las hay; en vez de denunciar y perseguir a los empresarios y compañeros de trabajo que acosan a las mujeres trabajadoras, que los hay; en vez de denunciar y perseguir a las empresas que despiden a una mujer por quedarse embarazada, que las hay; en vez de realizar actos que de verdad ayuden a tantas mujeres trabajadoras, se dedican a despotricar contra el latín, y a intentar que la RAE modifique, ajuste y adapte el vocabulario y la lengua española a lo que ellas consideran correcto. Al parecer es más importante que el Diccionario de la Real Academia Española contemple la palabra “estudianta”, que comprobar porqué la trabajadora de la fábrica tal fue despedida justo cuando quedó embarazada. Lo más triste de todo es que con
esta actitud la verdadera lucha por la igualdad –que no la superioridad- de
hombres y mujeres queda en un segundo plano. Aquellas organizaciones que intentan ayudar realmente a las mujeres quedan sin fondos debido a que se han gastado en iniciativas como la que aparece en la página de Don Arturo. Por otra parte, con la imposición
del 50%, con la “discriminación positiva” que hace que las mujeres tengan más fácil
el acceso a ciertos puestos, están consiguiendo que los hombres que
antes veíamos a las mujeres como compañeros y como iguales, empecemos a
mosquearnos de los beneficios y prerrogativas que les están concediendo. No porque se los den, sino porque no nos los dan o directamente nos los quitan a nosotros. Si nos ponemos en plan tiquismiquis con las palabras, yo quiero reivindicar la machistación de algunos vocablos. Ej.: DENTISTO por DENTISTA POETO por POETA POLICÍO por POLICÍA GUARDIO CIVIL por GUARDIA
CIVIL.
February 23 ¡ERES UN RACISTA!Eso es lo que se podría pensar de esta entrada, y más aún en estos tiempos de talante, buen rollito y “alianzas de civilizaciones”. Desde hace tiempo hay un sector, normalmente de carácter progresista, que se empeña en que todos somos iguales, y que hay que aceptar las costumbres y normas de los demás. Eso sí, solamente aquellos usos y costumbres que a ellos les parezcan bien. Por supuesto que todos somos iguales. Todos pertenecemos al género humano y para mí son exactamente iguales un blanco que un hijoputa negro. No, es broma, este es un chiste muy viejo. Ahora en serio, yo no soy racista. No creo que nadie sea superior a nadie por cuestión de raza. La prueba está en que cuando una persona, sea de la raza que sea, se educa en una cultura distinta a la original –entiéndase raza negra fuera de África, u orientales fuera de Oriente, valga la redundancia- se integra perfectamente. Lo que nos hace distintos, y eso no se puede discutir, es la cultura y el entorno en que nos movemos. Hace unos días veíamos en televisión unas imágenes, no recuerdo exactamente en que país de África, en que varios individuos agredían a otro. La victima era arrastrada por el pelo mientras le golpeaban e insultaban. En un momento determinado uno de los agresores le arrojo una piedra que debía pesar al menos un par de kilos. En Kenia, las elecciones, o mejor dicho, el presunto fraude en las elecciones ha provocado unos doscientos muertos, cuarenta de ellos quemados vivos al incendiar una iglesia. Y si nos remontamos unos años atrás, imagino que nadie ha olvidado las luchas entre hutus y tutsis en las que miles de personas fueron masacradas, la mayoría de ellas con armas blancas. En los países de Centroamérica, debido a la miseria y a la droga, la vida no tiene la misma importancia que aquí. Allí impera la ley del más fuerte y es normal que un sicario tenga doce o trece años. Si te roban, lo más normal es que además te peguen un tiro o una puñalada, para que no puedas denunciarles. En los países de Europa del Este, los robos se cometen con gran violencia, y eso lo estamos comprobando en nuestras propias carnes. Los delincuentes están acostumbrados a que allí la Policía actúe con contundencia y las cárceles son un horror. Cuando aquí son detenidos, se convierten en los amos del talego. ¿Quiero decir con esto que todos los inmigrantes son salvajes o delincuentes? No. Por supuesto que no. Muchos son personas honradas que vienen con la intención de mejorar su calidad de vida, lo que en muchos casos se traduce como sobrevivir, simplemente. Hay que estar muy desesperado para intentar cruzar en un cayuco esas aguas, sin víveres ni medios. Pero eso no les otorga ningún derecho a entrar ilegalmente en otro país. El problema está en ¿Qué hace una persona en un país extraño, sin conocer el idioma, sin medios económicos y sin una titulación reconocida o convalidada? “Yo en Nigeria era médico, y en España estoy recogiendo fresas.” Bueno, si el Ministerio de Sanidad no convalida la titulación de la Facultad de Medicina de Abuya, creo que será por algo. Y si es hablando con profesional español y a veces no nos enteramos o no sabemos explicarnos bien, ¿seremos capaces de hacerlo con alguien que chapurree nuestro idioma? Yo soy contrario a la discriminación de la mujer. A mí no me parece bien que mi esposa tenga que caminar tres pasos por detrás de mí, o que no pueda abrir la puerta de mi casa si no estoy yo, o tener derecho a casar a mi hija de doce años con un tipo de treinta. No creo en el derecho a poder castigar a mi esposa si ella se ha portado mal. Ni creo que mi comunidad deba inmiscuirse en si soy o no soy un buen musulmán. Y no quiero entrar en el tema de la ablación del clítoris. A mi no me molesta ver personas con la piel más oscuras que la mía por la calle. Yo no tengo ningún problema en que me atienda, cómo lo ha hecho, un médico con acento de Perú. Estoy acostumbrado a ver mujeres envueltas metros y metros de tela. Y mi hermana salió con un chico nigeriano, al que todos en mi casa aceptamos desde el primer momento. A mí no me molesta lo diferente. Pero aquí en España, en Occidente, tenemos una cultura, unas costumbres. Si alguien quiere venir, bienvenido sea, pero creo que debe adaptarse a nuestros usos. Si quieres seguir llevando esos trajes africanos tan vistosos, bien. Si quieres ponerte el velo islámico, bien. Si quieres asistir a la sinagoga en vez de a la iglesia, bien. Pero en mí país, existe la libertad, y existe para todo el mundo. Si tú quieres vivir aquí tienes que aceptar esto. No puedes venir ni exigiendo ni imponiendo. Puedes traer tus tradiciones, tus hábitos y costumbres, pero siempre que no sean incompatibles con las nuestras. Y por supuesto si esa persona comete un delito, debe ser expulsada del país. Bastantes delincuentes tenemos ya aquí, para encima andar importándolos. ¿Esto es racista? Yo creo que no. En todo caso puede ser egoísta. February 03 ¡Mi Carnaval, mi Capitán, por favor, mi Carnaval!No, no se trata de una coincidencia, ni de un plagio. Esta es la cruz de aquella cara que narró nuestro amigo Leónidas en su blog. En aquella ocasión, una aspirante a Soldado que había sufrido una grave crisis asmática demostraba su responsabilidad, intentando recuperar su arma reglamentaria antes, incluso, que el aliento. Esa Aspirante demostró que no todas las mujeres son soldados-floreros, que ingresan en el Ejército con la intención de conseguir un Mando –preferentemente un Oficial, pero si no hay otra cosa se conforman con menos- o un puesto de oficina. - Aprovecho para dedicar un aplauso virtual a una compañera, la Cabo 1º Guerrero, que también apareció en la historia de Leo y a quien, al llegar destinada, le ofrecieron la posibilidad de ir a una oficina, a pesar de que su especialidad es la de Infantería Ligera y es la Cabo 1º más moderna de todos. Rocío, con dos ovarios, rechazó esa oferta y solicitó ser encuadrada en una Compañía de Instrucción, donde hasta los alumnos comentan que “para ser mujer, tiene un par de cojones…” Bien, volviendo al tema de esta entrada decía que esta es la cruz de aquella cara. El viernes, ya a las 13:45 horas –los viernes salimos a las 14:00- me encuentro a una alumna sentada frente a mi oficina y llorando a moco tendido. Su Jefe de Pelotón me indica que quiere pedir la baja voluntaria. ¡Ole tus huevos!, pensé yo. Esto requiere una pequeña explicación: El Ministerio de Defensa, en su afán de agradar y dar a los aspirantes a militares todas las facilidades, les dice que durante los dos primeros meses de instrucción, lo que es la Fase de Formación General Militar, pueden pedir la baja voluntaria cuando quieran. Simplemente tienen que decírselo a su Jefe de Sección y automáticamente comienza el recorrido. El proceso normal es bastante largo. Comienza por el Capitán Jefe de la Compañía, como es lógico. Luego están el Comandante Jefe del Batallón, el psicólogo, que le hace una encuesta, el Suboficial Mayor, el Teniente Coronel Jefe de Instrucción y por último el Subteniente de “filiaciones”, que es quien tramita toda la documentación. Dado que todas estas personas tienen otras cosas que hacer, además de esperar por si hay bajas, estos recorridos acostumbran a durar toda la mañana. No obstante, si algún alumno decide marcharse fuera del horario de trabajo o durante el fin de semana puede hacerlo. Únicamente firmará el documento de Baja Voluntaria y el de Renuncia al Pasaporte. Vale, seguimos. En eso que llega su Jefe de Sección y tras hablar con ella unos momentos la hace pasar al despacho del Capitán y me explica la situación –dado que yo soy el Auxiliar de la Compañía y llevo la oficina, soy el encargado de supervisar y tramitar las bajas.-. Al parecer, la chica es gaditana. Durante la semana le han pedido tres notas –sanciones- y va a estar arrestada, sin poder salir del Acuartelamiento, durante el fin de semana. ¡Precisamente el fin de semana que comienza el Carnaval de Cádiz! Así pues, ante la insoportable perspectiva de perderse el Pregón –“es que el Carnaval es mi vida”, palabras textuales - y todas esas cosas, la chica toma la decisión de abandonar el Ejército. Cuando un alumno pide la baja voluntaria devuelve todo el equipo y ropa que se le ha entregado, y debe esperar cinco convocatorias –aproximadamente una por mes- para poder presentarse de nuevo. O sea, que esta mujer renuncia, después de un mes, y prefiere esperar otros cinco meses a ver si tiene suerte y salen plazas cerca de su casa, porque esa es otra, no veréis a un gaditano trabajando –por llamarlo de alguna forma- a más de cien kilómetros de su Cái de su corazón. Y si lo hace es porque tiene un coche que va “a toa leshe”, y tarda poquito. Antes que alejarse de la tierra que lo vio nacer, prefieren hacer el sacrificio de renunciar al trabajo y quedarse en su casa, cobrando el paro y haciendo “chapús”. Hay otra versión, que está siendo estudiada por los etnólogos, que afirma que los gaditanos tienen un gen autodestructivo, que se activa si se alejan mucho o durante demasiado tiempo, de su tierra. Así pues, no se trataría de que los gaditanos no quieran marcharse a trabajar fuera, no que va, sino que si lo hacen se mueren. Esta teoría fue refrendada en su momento por destacadas personalidades del mundo de la ciencia como “Camarón”, Niña Pastori o Ismael (de Gran Hermano). Bueno, pues la chica sale del despacho del Capitán y sin mirar a nadie se marcha en dirección a su dormitorio. El Capitán, al ver que estamos esperando nos dice que ha decidido “posponer” las sanciones de la alumna. Vamos, que la niña se va a su Carnaval de su alma. ¿En que situación deja esto al Sargento 1º que le pidió las notas, o al Teniente que las pasó al Capitán? -Al ser alumnos, el Capitán es el único que tiene potestad sancionadora, por lo que hay que seguir el conducto reglamentario.- De esta manera los dos mandos han quedado desautorizados. El Capitán ha quedado como un calzonazos y la otra chica que esperaba, llorando también, para explicarle que no la podían arrestar el fin de semana porque es madre, ya tiene la puerta abierta. A lo mejor yo soy el bicho raro. Es posible que sea yo el que no se entera que las cosas ya han cambiado. Ahora, al morir tu tío te dan dos o tres días de permiso, y lo que yo hice, cuando se mató mi primo en un accidente de tráfico -fui al entierro y luego me reincorporé al servicio de Sargento de Cuartel- fue una falta de compañerismo, al dejar en mal lugar a los demás. Ahora la disciplina es algo secundario, y lo único que importa es el número de efectivos que sobre el papel puede presentar el Ministerio de Defensa, aunque esos efectivos detengan la guerra –cuanta razón, Gila- porque llega el Carnaval. Sí, supongo que el raro soy yo por creer todavía en valores caducos y desfasados, pero precisamente por eso me gustó tanto la actitud de aquella alumna, y no puedo evitar comparar a esta con ella. December 24 Una cursiladitaMe ha dado por acordarme de él, y la verdad es que no sé muy bien porque. Nos conocimos muy poco, pero por algún motivo intimamos mucho. Luego terminó la misión –los EMAT solamente estaban tres meses en Z.O. –Zona de Operaciones- y nos separamos. Lo peor de esta empresa es que somos muchos y es muy fácil perder la pista de alguien. Aparte de su aspecto solamente recuerdo su apellido: Castilla. Era Cabo, pero no recuerdo su especialidad. Se encontraba destinado en Bosnia como sanitario. Aunque los sanitarios normalmente solo tenían un curso de primeros auxilios, entre sus atribuciones se encontraba la de poner inyecciones, y de eso va esta pequeña historia. Una de las formas de ganarnos el aprecio de la población civil era prestarles apoyo médico. Todas las mañanas se formaba una cola delante del Botiquín, y los médicos atendían, con las limitaciones propias de las instalaciones, a la gente de los pueblos cercanos. Yo había sufrido un pequeño accidente, y tenía una herida en la espinilla izquierda. "Todavía me despierto por las noches con un grito en la garganta: ¿Quién coño sería el hijo de puta que colocó aquellos focos en la posición perfecta, para que la gente que subiera de noche los escalones quedaran deslumbrados y pisaran fuera, dejándose medía pierna en el borde de cemento?” La herida en sí no era demasiado grave, pero estábamos en una zona de alta contaminación –algún día os hablaré del Mal de Dracevo, parecido al Mal de Moctezuma- y debía ir todos los días al Botiquín a curarme, para evitar infecciones. Los militares pasábamos consulta en primer lugar, y a mí me gustaba entrar el último para charlar un rato con Castilla y con el médico. Precisamente esos días coincidieron con el relevo del EMAT –Escuadrón médico avanzado de Tierra-. Volviendo a la historia. Durante esos días, tras mi cura se iniciaban las consultas a los civiles, y no sé si por casualidad o, más probablemente, porque llegaba con bastante antelación, detrás mía entraba una niña de unos ocho o nueve años, acompañada por su madre. No sé que le ocurría, y nunca se lo pregunté a Castilla. Supongo que sería un problema de infección, porque iban a que le pusieran una inyección de penicilina. La madre tenía la costumbre de parlotear durante todo el rato que estaba allí, aunque ninguno de nosotros entendía nada de lo que decía. Aquellas inyecciones eran muy dolorosas y la chiquilla entraba siempre muy sería en la consulta, anticipándose al mal rato que le esperaba. Sólo cuando su madre la inclinaba sobre la camilla y le bajaba las braguitas empezaba a gimotear, gimoteos que se convertían en sollozos al sentir la aguja, a pesar del extremo cuidado que ponía mi compañero. No sé quien lo pasaba peor durante estos trances, si la niña o Castilla. Cuando terminaba, la madre le decía algo a la pequeña y esta, con el rostro todavía mojado por las lágrimas, le daba un beso a mi compañero, quien siempre tenía un caramelo o una chocolatina para ella. Pero llegó el momento de marcharse y cuando la madre y la niña entraron en la consulta, Castilla ya no estaba allí. Un nuevo EMAT ocupaba su puesto y un Cabo 1º del Tercer Tercio se encargaba de poner las inyecciones. La mujer entró hablando por los codos, como siempre, y el Oficial médico que pasaba consulta se quedó mirándola con la boca abierta y sin saber que decir, además de no entender ni papa, y con su “guia-burros” con frases hechas sobre la mesa. A mí me acababan de hacer la cura de la pierna y todavía estaba en el consultorio por lo que me acerqué un poco y me dirigí al médico: - Mi teniente –le dije-. Lo que dice esta mujer es que la niña esta en tratamiento, y viene a que le pongan una inyección de penicilina. Los dos –Oficial y Cabo 1º- se me quedaron mirando y me preguntaron si hablaba serbo-croata. -Ni una palabra-les respondí-, pero llevo viniendo ya cuatro días para las curas, y detrás mía siempre entra esta mujer con la niña. Mientras la niña no dejaba de mirar por toda la consulta, buscando a ese hombrón, grande y gordo que ponía todo su empeño en hacerle el menor daño posible, por lo que me acerqué a ella – al menos me había visto con él y eso ya era algo- y con una mezcla de español, italiano, inglés y serbo-croata le expliqué que Castilla se había ido a España, pero que el nuevo sanitario era tan bueno como él, y me quede cogiéndole la mano mientras le pinchaban. En esta ocasión hubo dos besos, y yo tuve la suerte de que uno fuese para mí. December 12 Una de pensarHoy me han planteado un acertijo o problema lógico de lo más interesante. Ya lo conocía, pero lo había olvidado completamente. Dice así: Tres amigos están tomando unas copas y piden la cuenta al camarero. Este les dice que el total suma 30 euros y cada uno de ellos pone diez. Tras pagar, los amigos comentan lo caro que ha sido y el camarero decide devolverles 5 euros. Al no poder repartirse los 5 euros en partes iguales deciden quedarse 1 euro cada uno y dejar dos de propina al camarero. Si cada uno de ellos puso 10 euros y le devuelven 1, resulta que pusieron 9. 3 por 9 son 27, más 2 euros que se llevó el camarero de propina suman 29. December 07 El orgullo del "cani"“Etto eh inncreíble”, que diría ese pedazo de “artista” que es el ídolo de las quinceañeras –aunque algunas pasen ya de la treintena, se siguen considerando así- que es Bisbal. Yo quería hacer una entrada sobre los “canis” dándomelas –como no- de original, y sin darme cuenta de que con esto de la intennes ya está todo no sólo inventado, sino también dicho. Quería hablar de su indumentaria y su estilo. Quería hablar de su falta no ya de valores, sino de actividad cerebral. Quería hablar de sus “Yennis”. Quería creer que era un fenómeno poco extendido, aunque muy aparatoso, algo así como la cabalgata del Día del Orgullo de ser Homosexual, vistoso y llamativo pero poco numeroso. Pero alguien se me ha adelantado, y ha hecho un trabajo de puta madre. Después de haber leído esto no queda nada que añadir, salvo un enlace para que vosotros también podáis leerlo. En fin, seguiremos discurriendo un nuevo tema para el blog. Besitos… November 03 Frases Ayer, mientras buscaba algunas cosas por la intennes esa, encontré una frase que me hizo acordarme de nuestra amiga Miri, debido a ciertos problemillas laborales. Esta cojonuda: Señor, dame paciencia para aguantar a mi jefe. Dame amor, para no insultarle. Y no te pido fuerzas, porque le puedo meter una hostia que lo dejo de vuelta y media. ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() El sanatorioTras leer la última entrada de Leónidas enlacé a la página de las leyendas urbanas, y aunque muchas de ellas podían calificarse de tales otras eran más bien cuentos de terror. Una de ellas en concreto me recordó una historia que una prima mía me contó hace ya cerca de treinta años.
Irene vivía con sus padres en una finca en el campo, no demasiado lejos de la ciudad. Era un lugar tranquilo, reposado, lo bastante lejos del núcleo urbano para vivir tranquilos y lo bastante cerca para no estar aislados. Lo único que podía resultar un poco inquietante era la cercanía de un “centro de reposo”, que era como eufemísticamente llamaban al manicomio provincial, pero no suponía una gran molestia. Sólo de vez en cuando, sobre todo durante la luna llena, se podían oír algunos gritos que provenían de esa dirección. Debía ser cierto que la plenitud de Selene afectaba a algunas personas además de las mareas, incluso los perros se comportaban de manera diferente en esas noches. Las altas tapias y las rejas en las ventanas, visibles desde el exterior, daban una sensación de seguridad que tranquilizaba a los habitantes de la zona. Ella no se preocupaba mucho por esto. Sabía por propia experiencia que la mayoría de los enfermos mentales eran pacíficos, y que pasaban casi todo el tiempo ensimismados en su propio mundo. Su padre era médico y a través de un amigo común consiguió que el director del centro les autorizara a visitarlo. Normalmente sólo los familiares de los pacientes tenían acceso al mismo, pero el padre de Irene pensó que sería bueno que su mujer y su hija se convencieran por si mismas que no había nada que temer, al mudarse a su nueva casa. En cierto modo la visita fue una decepción. Aunque la chica sabía que la imagen del orate con un embudo en la cabeza y la mano en el pecho, afirmando ser el emperador Napoleón Bonaparte era un mal cliché, en lo más profundo esperaba algún tipo de comportamiento similar, algo “gracioso”. Uno de los psiquiatras les acompañó durante la visita, así como un robusto celador. El médico les explicó que la mayoría de los pacientes eran muy tranquilos y que aquellos que presentaban un comportamiento violento estaban aislados, y solamente se les permitía salir al patio cuando se habían retirado los demás, y los acompañaban varios celadores. No obstante, algunos enfermos se alteraban cuando algo rompía su rutina, como era el caso de aquella visita, y podían ponerse nerviosos. No creía que hubiese ningún riesgo, pero nunca estaba de más prevenir. Cuando salieron al jardín vieron a varias personas –el número de enfermos mentales que precisan internamiento es menor de lo que la gente cree- que paseaban o tomaban el sol. Algunos hablaban en voz alta, sin dirigirse a nadie en particular, pero la mayoría permanecían en silencio, como si estuvieran escuchando algo que sólo ellos podían oír. La mayoría se ignoraban entre si, y si al pasear se acercaban demasiado a otros, se desviaban evitando el contacto. Lo único destacable fue cuando el psiquiatra murmuró un “Esperen un momento, por favor” y se acercó con paso rápido a una de los internas que estaba cogiendo rosas, arrancándolas con las manos desnudas. Uno de los celadores se la llevó a la enfermería -“Heridas superficiales, nada de lo que preocuparse”- mientras la mujer sonreía y abría y cerraba las manos ensangrentadas lentamente, con delicadeza, como una flor en su antesis. Continuaron la visita. Aunque por razones obvias no entraron en el pabellón de los enfermos violentos, sí les explicó las medidas de seguridad: Puertas que solamente abrían desde fuera, alarmas, y un celador de guardia las veinticuatro horas. No había de que preocuparse. Aquella visita tranquilizó a las dos mujeres quienes, a pesar de haberlo intentado ocultar, habían sentido algo de miedo cuando les informaron de la cercanía del centro a su nueva residencia. Llevaban ya algún tiempo en la casa y todos se habían acostumbrado, incluso “Killer”, un enorme pastor alemán que le regalaron a Irene cuando apenas era un cachorrillo. El nombre era una broma ya que todo lo que el perro tenía de grande, lo tenía también de manso. A pesar de su apariencia nadie había oído nunca gruñir a “Killer”. El padre bromeaba diciendo que si algún día entraban ladrones, “Killer” en vez espantarlos sería capaz de abrirles la puerta. Pero la culpa tampoco era enteramente del can. Desde que se lo regalaron a la niña –doce años atrás- lo había estado mimando y tratándolo más como a un bebe que como a un perro. Habían sido muchas las regañinas que se había llevado por dejarlo dormir en su cama, y al final habían llegado a un acuerdo: el perro podría dormir en su cuarto, pero no en la cama. Para poder conformar al animal –estaba demasiado acostumbrado a sentir el olor y el calor de la niña-, Irene dejaba al dormir una mano fuera de la cama, y así el perro, si se despertaba, podía olerla y lamérsela –la mano, quiero decir-, con lo que se tranquilizaba y seguía durmiendo. Gracias a esto podían descansar durante las noches de tormenta, ya que los truenos y los relámpagos aterraban al animal. Aquella noche precisamente se había desatado una fuerte tormenta y el perro temblaba junto a la cama de su dueña, al tiempo que le embadurnaba la mano de babas. La chica ya se había acostumbrado y casi no se daba cuenta de ello. De no haber sido por el desbordamiento del río es posible que aquello se hubiese evitado. La crecida de las aguas tuvo varios efectos: además de derribar algunas torretas de luz y teléfono, inundó parte de la carretera dejando una gran zona incomunicada, incluyendo el manicomio. No se supo si aquel maniaco lo había planeado y solamente esperaba el momento oportuno o fue una idea de última hora. El caso fue que durante una de las rondas, el celador vio que aquel interno estaba tirado en el suelo de su habitación, con la cara completamente cubierta de sangre. Abrió la puerta y | ||||||||||