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La osera de JaviEl refugio del último curupi June 10 Una de blues Hoy solamente quiero colgar un vídeo. Me gusta escuchar la rádio en el coche, lo cual es curioso porque en mi casa no la pongo para nada. Normalmente sintonizo Rádio 5, de Rádio Nacional de España. Me mantengo al día con respecto a las noticias y en uno de los programas -"Cajón de música", si no recuerdo mal- acostumbran a poner música... cómo diría, "poco comercial", pero sin llegar a los niveles de Rádio 3. Ya he comentado alguna vez que tengo un gusto muy variado -iba a poner "ecléctico", pero sería abusar de esa palabra-, y entre los generos que sigo está el blues. Aunque si he de ser sincero, me gusta el blues como a un inglés le puede gustar el flamenco, es decir, la rumba y similares. No voy a presumir de melómano. Las pocas canciones que he escuchado de esa música son, imagino, las más comerciales y en cuanto a interpretes solamente conozco a los Blues Brothers Bands, Nina Simone, Aretha Franklin, Ray Charles, etc. De hecho, no estoy seguro de que lo cantan sea blues, estrictamente hablando, pero me gustan. En cuanto a canciones, mi total incapacidad congénita -¿o era vagancia congénita?- para aprender el idioma de Shakespeare me impide memorizar los títulos, así que cuando escucho alguna que me gusta debo agarrarme a cualquier detalle para luego buscar en Internet -Bénditos sean Larry Page, Eric Schmidt y Sergey Brin-. Éste ha sido el caso. Después de escuchar dos veces el programa -lo repitieron por la tarde-, solamente me pude quedar con la traducción que el locutor hizo del título, y muy ligeramente con el nombre del cantante. De todas formas no fue fácil, porque el conductor del programa tradujo como "Te lancé una maldición" lo que en realidad significa "Te lancé un hechizo". Aparte de que me gustó mucho la interpretación, la historia de la misma me encantó. Según relataba el presentador, en principio "I put a spell on You" iba a ser una balada de blues, pero tanto el cantante como el resto de la banda se presentaron en el estudio de grabación totalmente borrachos, por lo que el resultado final no se parecía en nada a lo proyectado. No obstante, les gustó, por lo que a partir de aquel momento ése pasó a ser el estilo de la banda. También contaba el locutor, que un día Screamin' Jay Hawkins, que es el cantante que nos ocupa, fue invitado a un programa de televisión, y el presentador le retó a aparecer dentro de un ataud -supongo que sería la época de Blacula-. Efectivamente, Screamin' lo hizó. Salió de un ataud frente al público vestido, y cito textualmente, "como una mezcla entre el Conde Dracula y un proxeneta amante del vudu", pasando éste a convertirse en su sello personal, junto con un histrionismo digno de Jerry Lewis, Louise de Funes o, más actual, Jim Carrey. También me reí un rato escuchando el "Constipation blues" o "Blues del estreñimiento", aunque el vídeo que he encontrado no es tan bueno como la versión que escuché por la rádio. Y aquí os dejo también una de mis preferidas de Nina Simone. Seguro que os suena... June 04 Todavía más vergüenza ajenaPensaba escribir sobre otra cosa, pero esta noticia me ha tocado los cojones, y ustedes disculpen. Ley Orgánica 8/1998, de 2 de diciembre, de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas: Artículo 8. Son faltas graves: 3. Incumplir un deber militar por temor a un riesgo personal.
Ley Orgánica 13/1985, de 9 de diciembre, de Código Penal Militar. TÍTULO
SEXTO.
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A menudo las noticias sobre militares o temas militares pasan desapercibidas. En plena era de la información, nos basamos sobre todo en la televisión y la radio para obtenerla, sobre todo porque son gratuitas, y dejamos un poco más de lado la prensa escrita. Además, si un civil lee un titular sobre temas militares acostumbra a pasar por encima sin prestarle mucha atención, salvo que se trate de una catástrofe o algo igualmente llamativo. Por eso quiero aprovechar este espacio para dar a conocer asuntos que sin ser de importancia vital, pueden ayudar a que la población civil nos conozca, a nosotros y a nuestro mundo, un poco más.
Denunciar los abusos y las injusticias es un deber moral, pero también es muy arriesgado. No son pocos los testigos –incluso testigos protegidos- que han perdido la vida o sufrido daños por cumplir con los que les demandaba su conciencia. Afortunadamente todavía quedan héroes que no dudan en arriesgar su carrera, estatus o incluso su propia libertad para hacer públicas situaciones de injusticia o abusos. Claro que dentro de lo posible intentan mantener su identidad en el anonimato, pero en el caso que nos ocupa estoy seguro de que no la oculta por miedo, sino por pura y simple humildad.
Así que hoy quiero reivindicar el valor que ha demostrado un Oficial de los Cuerpos Comunes, rama Sanitaria, al afirmar públicamente que:
“Si me mandan a una misión, me voy del Ejército”
¡Sí señor! ¡Con dos cojones y como suena! Faltaría más. A ver si estos del Ministerio de Defensa se han creído que están tratando con militares.
Por supuesto la misión a la que se refiere este Oficial “recién ascendido”, según reza en el artículo, es a las misiones en ZO -Zona de Operaciones: Kosovo, Líbano, Chad, Afganistán, Somalia…-.
Al parecer a nuestra flamante Ministra de Defensa y a sus gerifaltes se les ha ocurrido que los médicos militares, independientemente de su especialidad, pueden realizar tareas de estabilización, es decir, que cualquier médico puede servir para detener una hemorragia o inmovilizar un miembro roto hasta que la víctima pueda se atendido en un quirófano de campaña. Se trataría pues, de acompañar a las tropas en las patrullas y desplazamientos en ZO, para prestar los primeros auxilios en tanto son evacuados.
¿Pero que cojones se han creído esta gente? ¿Es que acaso no saben, como afirma este Oficial, que muchos de ellos tienen familia? ¿Es que el Ministerio no se ha parado a pensar que ir de misión es peligroso y los médicos podrían resultar heridos o incluso muertos?
Además, en caso de participar en una patrulla, se verían obligados a compartir vehículo ¡CON LA TROPA!. ¿Acaso no sabe la Señora Ministra que el empleo mínimo en los Cuerpos Comunes es de Alférez? ¿Cómo se les puede ocurrir la idea de que se sienten al lado de un Cabo 1º, o de un Cabo o de un Soldado? ¿Saben en el Ministerio la de infecciones -contagiosas la mayoría y debidas, claro está, a la falta de higiene y a una vida licenciosa y disoluta- que acostumbra a portar la tropa?
Por otra parte, si les obligan a irse durante cuatro o seis meses a Afganistán, ¿quien se va a hacer cargo de su consulta en la clínica privada? O lo que es peor, ¿cómo saben ellos que a la vuelta –si es que vuelven- van a recuperar ese trabajo? Desde luego tiene mandanga. No solamente les pagan una mierda por las guardias –guardias médicas, se entiende- sino que encima les quieren privar de su muy legítimo derecho a completar sus ingresos con consultas privadas.
A lo mejor la Señora Ministra, como los ha visto vestidos de uniforme, con galones y luciendo medallas ha pensado que ellos también son militares y por tanto han jurado bandera… ¡Pues no señor! El único juramento que ellos han prestado ha sido el hipocrático que, como todos sabemos, no obliga a nada. Bueno, vale, puede que también prestaran Juramento a la Bandera, pero eso lo hicieron como los parlamentarios de HB hace años: por imperativo legal.
Así las cosas, hay que aplaudir a los que sin miedo ninguno a las represalias de la cúpula facciosa y dictatorial –porque ya sabemos todos que el Ejército es faccioso, dictatorial y franquista- han hecho uso de sus derechos, y al ser convocados para participar en una misión han elegido la opción difícil.
De treinta médicos movilizados:
Veinte se dieron de baja psicológica,
seis se dieron de baja en el Ejército y solamente cuatro –cuatro cobardes, por
supuesto- se doblegaron ante este clarísimo abuso de autoridad y se
incorporaron a la misión.
Y luego hablan de la Tropa…
Para leer la entrevista entera...
P.D.
No quiero terminar si añadir que
durante mi misión en Bosnia, en el año 93, todos, o casi todos, los componentes
de los distintos EMAT,s (Escalón Médico Avanzado del Ejército de Tierra) que
pasaron por allí, llevaron a cabo una labor extraordinaria, tanto con nosotros,
como con los cientos de civiles que atendieron. Y es que en todas las casas hay
gente estupenda, pero también hijos de puta de cuidado.
Lo que público a continuación no es mío, como podéis comprobar. Estoy en desacuerdo con algunos detalles, pero sí coincido con la mayor parte del texto.
¿Los últimos días de España?
Por Joseph Stove
Colaboraciones nº 2407 | 22 de Septiembre de 2008
En 2007, el prestigioso escritor de la posguerra europea Walter Laqueur publicó The Last Days of Europe, un lúcido estudio sobre las causas de la decadencia europea. El libro no ha sido publicado todavía en España, donde la corrección política se impone.
Laqueur trata de dar respuesta a la cuestión de qué ocurre en una sociedad cuando bajos índices de natalidad sostenidos y envejecimiento se juntan con una inmigración incontrolada. El autor cree que Europa, dada su debilidad, jugará, en el futuro, un modesto papel en los asuntos mundiales, a la vez que muestra su certeza de que será algo más que un museo de pasadas gestas culturales, para el solaz de turistas asiáticos. Por supuesto que España no se escapa de su agudo análisis y deja constancia de su role en el "landslide" europeo.
El contexto sociocultural que expone Laqueur, es motivo para reflexionar sobre las singularidades que aquejan a España y que no comparte con ningún país de Europa, lo que su hace de su situación algo particularmente grave:
- En España, a los 30 años de aprobarse una constitución democrática, el modelo de estado sigue sin cerrase, lo que se ha traducido en una dinámica de descomposición. En un arrebato de originalidad se puso en práctica un modelo excepcional en el constitucionalismo comparado: se inventó el "estado de las autonomías". Su materialización ha consistido en ir desposeyendo, paulatinamente y sin pausa, al Estado de sus competencias, creando a la vez fronteras interiores basadas en exclusivismos artificiales y en diferentes niveles de bienestar.
- España es el único país de Europa con un terrorismo propio, de carácter secesionista, donde sus miembros y simpatizantes están en las instituciones del estado y reciben ayuda de los presupuestos públicos.
- En España, se relativiza, o se niega el concepto de nación, impulsado por un "status" de idiocia política que permite la puesta en manos de exiguas minorías independentistas resortes políticos que cualquier estado con un mínimo sentido de la supervivencia no osaría considerar, ni tan siquiera en tono de broma, su transferencia a las regiones. Ejemplo: la educación.
- Y, sobre todo, existe un hecho de enorme importancia social: el pueblo español cree que vive en una democracia consolidada. Las "élites" políticas españolas trasmitieron al pueblo que se había terminado con éxito la "transición política" y que todos se habían convertido en "demócratas de toda la vida". Se había conseguido un hecho espectacular, lo que otras naciones habían tardado siglos en alcanzar, España lo había conseguido en una década prodigiosa. Se instaló en la opinión pública la certeza que era madura y estaba bien informada, que había una clase política experta y con sentido de estado, que funcionaba la separación de poderes y actuaba como la fortaleza de la democracia, dado el vigor y prestigio de sus instituciones. Todo era una falacia.
Un largo periodo de crecimiento económico y bienestar material enmascaró durante años la metástasis que corroía el cuerpo nacional. El fin de los sueños se produjo el 11 de marzo de 2004. Un ataque, posiblemente por parte de un actor no estatal, en forma de acción terrorista, iba a poner de manifiesto la enfermedad terminal que aquejaba a España. La sociedad lo encajó como un "atentado", un hecho al que estaba acostumbrada por las innumerables acciones de ETA y que tenía su liturgia particular. Empieza con el estupor e indignación, sigue con las condenas, las manos blancas a continuación y, después, el olvido, hasta el siguiente.
Pero esta vez, el ataque era de carácter "apocalíptico", no era "selectivo" como los anteriores. Tenía un objetivo claro, destruir España como actor estratégico. Los casi doscientos muertos y los cientos de heridos, efecto material del ataque, sólo eran el catalizador para alcanzar los efectos estratégicos, los terroristas habían finalizado su trabajo. Los creadores de opinión pública y la puesta en práctica de una política diferente se encargarían de materializar esos efectos. El pueblo español se encogió. No había sido casual que España fuese elegida como blanco. La debilidad de sus instituciones y la vulnerabilidad de su opinión pública, la hacían pieza adecuada para asestar un duro golpe al mundo occidental, suprimiendo a uno de sus peones.
A partir del 11 de marzo de 2004, España desapareció como actor estratégico y se volvió hacia si misma, como había hecho en los dos siglos anteriores. Una ola de "catetismo" invadió el país. La fabricación de "diferencias" entre regiones se acentuó, "la España plural", a la vez que la Constitución se adaptaba convenientemente a las circunstancias. Se apeló a la "memoria histórica", como si de la Guerra Civil al postmodernismo de principios del siglo XXI no hubiese ocurrido nada, y se articuló una política de "ampliación de derechos" que no era más que ingeniería social, al más puro estilo orwelliano.
El 11 de marzo de 2004 se convirtió en fecha incómoda. La sociedad española no consideró la acción terrorista un ataque a su integridad, sólo una retribución por una errónea política exterior. Cualquier estado moderno que sufriese una agresión semejante habría empleado los resortes adecuados para conocer quien promovió el ataque y a quien beneficiaba, en el ámbito internacional, para actuar en consecuencia. Pero a una sociedad que se le había inoculado el "no a la guerra", no podía concebir que alguien emplease la violencia organizada para alcanzar fines políticos. La solución fue aplicar el procedimiento penal, aunque era, a todas luces, insuficiente. La "verdad judicial" aclararía el hecho. Hoy se conoce dicha verdad, pero poco se sabe de quien ordenó el ataque y a quien benefició en el ámbito internacional. La opinión pública, dirigida por su clase política y por los medios de comunicación, olvida.
Como señala Laqueur, Europa esta enferma. El bajo nivel de natalidad y una inmigración descontrolada, es un cóctel letal para el ser europeo y para cualquier sociedad. España sufre esa enfermedad y, además, su propia deriva centrífuga, que puede acelerarse al ampliarse las desigualdades sociales por la crisis económica. Su sociedad está enferma y su mediocre clase política es incapaz de encontrar el tratamiento adecuado ya que, sin excepciones, se embarca en una huida hacia delante, alabando el "estado de las autonomías" y evitando las referencias éticas.
Si no se reacciona, todo hace indicar que The last days of Spain precederán a los del resto de Europa.
Pues eso, que el juez Garzón es tonto del culo. O eso, o tiene un afán de protagonismo que no le cabe en el cuerpo.
Mi postura respecto al tema este de la “memoria selectiva histórica”, con el que Bambi y sus amiguetes intentan distraernos de otras preocupaciones, ha ido cambiando. Al principio me parecía una patochada; un episodio más de ese revanchismo tan típicamente español y como alguien dijo, un intento de ganar la Guerra Civil setenta años después de acabada. Aún hoy me resulta muy difícil creer que alguien llore por poder desenterrar los huesos de un abuelo al que no llegó a conocer. Será que yo soy un descastado, y me paso meses o incluso años sin saber nada de los familiares de segundo o tercer grado. Si no fuese por bodas, bautizos y entierros no vería a la mitad de ellos, y ya he perdido la cuenta de los sobrinos segundos que tengo -de los nombres ya ni hablamos-. He visitado la tumba de mis abuelos –paternos y maternos- en una sola ocasión, y fue porque llevé el coche al taller, y éste estaba justo frente al cementerio.
Dicen los familiares que se trata de devolver la dignidad a unas victimas inocentes. Mentira. Si fueron victimas inocentes, nunca perdieron esa dignidad, porque es algo que no pueden arrebatarte. Si fueron asesinados sin motivos, o a causa de celos, envidias o malquerencias, las personas que les conocían lo sabían y por tanto no pensarían mal de ellos. Si fueron ajusticiados por motivos políticos, más de lo mismo. Y si fueron fusilados por cometer delitos, se lo tenían merecido.
Yo puedo contar un caso muy cercano, ya que ocurrió en mi pueblo:
No sé si alguno de vosotros conoce el nombre del Teniente López Capero. Este oficial de la Guardia Civil era Jefe de Línea en mi pueblo, en Lebrija. Esto quiere decir que era el responsable de varios pueblos de la comarca, en cuyos cuartelillos mandaba un Sargento o un Cabo, dependiendo de su importancia y población. Poco antes de la Guerra, se produjeron disturbios, manifestaciones y alborotos por toda España. Andalucía, tierra de latifundios, señoritos y jornaleros, siempre ha tirado más hacia la izquierda que a la derecha. Lógico, pocos señoritos y muchos jornaleros…
El caso es que una de estas manifestaciones transcurrió por La Corredera, calle donde vivía el Teniente -como Jefe de Línea no tenía que residir en la Casa Cuartel- junto a su esposa.
Hay dos versiones diferentes de lo que ocurrió, que varían según la ideología de quien lo cuente,:
Unos dicen que el oficial salía de su casa para dirigirse al cuartelillo cuando se vio rodeado por los manifestantes, quienes lo reconocieron a pesar de ir de paisano. Otros dicen que los caciques del pueblo lo emborracharon en el Casino, y luego lo enviaron a detener y disolver la manifestación él solo. Algo realmente absurdo. Sea como fuere, el resultado fue el mismo: El teniente López Capero fue linchado por la multitud a pocos metros de su propia casa. Mi abuela paterna fue testigo desde el balcón de su casa, al igual que la esposa del oficial, que contemplo aquel asesinato sin saber que la víctima era su propio marido. Cuando la muchedumbre se disolvió, la mujer pudo reconocer las ropas, ya que no el rostro de su esposo. Me contaba mi abuela que las mujeres que participaban en la manifestación eran las que más gritaban y animaban a los hombres a matar al guardia civil, llegando algunas a participar activamente clavándole agujas de grandes dimensiones, una de ellas en el cerebro, a través del oído.
Cuando llegó el Sargento Jefe de Puesto, acompañado de algunos guardias, ya no quedaba nadie en la calle, excepto la mujer que lloraba abrazada al cuerpo de su marido y algunos vecinos de la zona que intentaban calmarla. Delante de ella, el Sargento juró beberse la sangre del hombre que había provocado aquello y años más tarde cumplió su palabra. Al terminar la Guerra Civil, detuvieron al que consideraban el máximo responsable de aquellos disturbios y antes de fusilarlo el Suboficial le cortó una oreja, llenó un vaso con la sangre que manaba de la herida y se la bebió a la salud del Teniente.
Con esto quiero decir que no todos los desaparecidos, detenidos o fusilados durante y después de la guerra eran inocentes. Cierto que muchos, muchísimos de ellos fueron castigados por su ideología, simpatías políticas o, lo que es peor, por ser leales al régimen legalmente establecido -si tenéis ocasión, os recomiendo que leáis “Memorias del Coronel Escobar”-, pero también hubo muchos que aprovecharon la guerra para robar, asesinar y violar a personas inocentes, movidos únicamente por celos y envidias, y sobre todo por la sensación de impunidad. No todos los fusilados eran inocentes. No todos los desaparecidos tenían las manos limpias.
Como decía al principio, mi punto de vista sobre el tema de las fosas comunes ha cambiado. Reconozco el derecho de las familias a saber donde están sus parientes. Me parece bien que quieran recuperar sus restos y enterrarlos en otro sitio, para poder visitarlos. Pero lo que no pueden hacer es devolverles la dignidad, porque eso es algo que no pueden quitarte, tienes que perderla tú solo.
Lo que no puedo aprobar bajo ningún concepto es la actitud de “SuperGarzón”. Que un juez de la Audiencia Nacional, que se encarga de combatir el terrorismo entre otros delitos, tenga tiempo para andar solicitando el certificado de defunción de Franco, o de Onésimo Redondo, para ver si los imputa o no en un delito de crímenes contra la humanidad es ridículo. Colapsar los ya de por sí colapsados recursos de la Administración de Justicia con los expedientes de más de 114.000 desaparecidos o fusilados hace sesenta años me parece no solamente un despropósito, sino un enorme riesgo al desviar los esfuerzos de tantos funcionarios, que podrían seguir investigando temas más actuales, urgentes y peligrosos como el terrorismo de ETA e integrista. Nos quejamos de la lentitud de la Justicia. Nos quejamos cuando delincuentes con sentencia firme no ingresan en prisión, debido a la sobrecarga de trabajo en los juzgados. Y ahora “Garzón-man” dedica su valiosísimo tiempo a preocuparse sobre si Serrano Suñer está muerto o no. Y todo por salir en la televisión. Para mí eso tiene un nombre: egolatría o egomanía.
Pinochet, Franco… Lo único que le falta a este tío es intentar enjuiciar a Dios por haber creado el cáncer y otras enfermedades…
P.D.
Soy consciente de que tanto la entrada como los enlaces tienen cierto tufillo a extrema derecha. Nada más lejos de mi intención que identificarme con esa ideología, lo que ocurre es que este tipo de información acostumbra a encontrarse solamente en este tipo de fuentes.
P.D. 2
¿Qué ha pasado con la fosa común de Alcalá de Henares?
Ya empiezo a estar un poquito harto del tema del señor Neira, y la calificación de héroe que le dan en todas las cadenas. Y ahora más todavía porque otro señor también se ha llevado un par de hostias al defender a una mujer.
Lo de Neira ha sido cualquier cosa menos una heroicidad. Un héroe es aquel que hace algo siendo consciente de que se juega la vida o algo parecido. Este señor intervino en una agresión para defender a una presunta “mujer maltratada”, que después resultó no ser tal. Hasta ahí todo correcto. El señor Neira actuó de buena fe y eso no se lo discute nadie. Luego resultó que a la buena mujer le va la marcha y que “su hombre” le demuestre lo macho que es zurrándole la badana. Hay gente a la que le pone eso. Pero si este buen samaritano hubiese sabido que podía terminar en coma, seguro que se lo habría pensado un poco más antes de meterse por medio. Además de que la “brutal paliza” que sufrió no fue tal, sino que tuvo la mala suerte de golpearse la cabeza al caer al suelo.
Pero el Gobierno necesita un paladín, un adalid en su lucha contra el maltrato machista que es una de las principales preocupaciones de Bamb…, digo, del señor Presidente, y Neira es la figura perfecta. Si se salva… cojonudo: condecoración, actos, ensalzamiento, etc. Y si se muere… también bien: tenemos un mártir. Homenajes, flores, calles, y demás.
Y ahora, como digo, nos venden a otro más. Un tipo que ve como un hombre intenta obligar a una mujer a entrar en un coche e interviene. Discusión, empujones y al final guantazos y el “héroe” tirado por los suelos. Sólo que en esta ocasión es el “héroe” el que provoca al otro, al menos desde mi punto de vista. No solamente se mete por medio sino que cuando ya ha impedido el maltrato sigue discutiendo con el agresor -cosa comprensible para cualquier tío, el instinto de macho alfa nos impide achantarnos ante otro macho- y es él el primero en empujar. Incluso cuando está tirado entre los dos coches y el otro le grita que se levante, el nuevo “héroe” le da una patada en la pierna al presunto agresor, lo que desencadena una nueva “hondonada de hostias”, como decía el gallego de “Airbag”.
Si hay algo que me jode es que me tomen por más tonto de lo que soy. Lo de Neira fue una desgracia, motivada por la buena intención del hombre, pero sin medir las posibles consecuencias, pero no fue una heroicidad. Lo del nuevo ha sido simplemente una pelea callejera, motivada también por buenas intenciones, pero una pelea entre dos machos, ni más ni menos.
Ya está bien de calificar de héroes a gente que lo único que ha hecho ha sido mediar en una discusión, creyendo que no iba a pasarles nada.
En algunas ocasiones he publicado entradas estando “de bajona”. La verdad es que cuando he estado deprimido, escribir aquí me ha sentado bien. Imagino que el simple hecho de ver tus “problemas” por escrito te da otra perspectiva, y les resta bastante gravedad. Además, cada vez que he comentado que no me encontraba bien, inmediatamente he recibido varios comentarios dándome ánimos e intentando subirme la moral. Por eso quiero escribir esto, para decir que ahora estoy “de subidón”. Que pocas veces me he encontrado mejor de ánimo y con más energía.
Esto no se debe a nada en particular. Mi vida no ha sufrido ningún cambio significativo, ni he conocido a nadie “especial”, ni nada por el estilo. Lo único destacable es que por ahora he conseguido perder unos doce kilos… y bajando.
Supongo que ése ha sido el catalizador de este cambio. Aunque todavía me faltan por perder unos veinticinco kilos más (quiero ponerme en 75), el mero hecho de estar perdiendo peso hace que mi cuerpo segregue endorfinas por un tubo, y me mantenga en este estado de cuasi permanente bienestar. En muchas ocasiones me sorprendo sonriendo yo solo, al recordar alguna parida o situación divertida. Hacía mucho tiempo que no sonreía tanto.
Recientemente he tenido una revelación –en forma de película y libro- que me ha hecho cambiar mi punto de vista sobre algunos temas (tranquilos que no me he convertido a los Testigos de Jehová, ni a la Cienciología, ni nada parecido), y eso también ha contribuido a que me encuentre así de bien. Me ha dado confianza y seguridad.
Y nada más por ahora. Espero poder contaros más adelante que sigo perdiendo peso y… cualquier otra novedad que vaya surgiendo. Ahora os dejo un vídeo que no tiene nada que ver con esta entrada, pero que a mí me gusta mucho. No en vano soy de un pueblo de Sevilla…
Besitos…
Bueno, metrosexual, metrosexual, todavía no… pero estoy en ello.
Quien lo iba a decir, yo que siempre he sido partidario de eso de “El hombre y el oso, cuanto más peludo más hermoso”, y ferviente defensor del aspecto natural y me veo ahora así, cuidándome con cremitas y jabones sin jabón, y usando perfumes de marca. Manda güevos…
No sé si es la típica crisis de los cuarenta o simplemente una evolución natural, pero el caso es que he empezado a cuidarme. Lo primero del todo fue acudir a una dietista para intentar perder peso. 110 Kg. no son una locura, pero ya empezaba a tener problemas de tensión y una rodilla fastidiada –niños, acordaos siempre de calentar antes de hacer ejercicio-. Así que me decidí a probar con esta chica que me recomendó una amiga, y mira, no está mal. A un ritmo de 1,5 o 2 Kg. por quincena –sin hacer ejercicio, eso lo dejo para la semana que viene que vuelvo al trabajo-, y sobre todo sin pasar hambre. Lógicamente quitamos todo el azúcar, los fritos, las grasas y el pan y derivados. Me parece que es una de esas dietas llamadas “disociadas”, y que consisten en no mezclar proteínas con hidratos de carbono –bueno, los hidratos de carbono prácticamente han desaparecido de mis comidas, ni pan, ni pasta, ni patatas- y con el aliciente de que no tienes que andar pesando la comida. Sobre todo ahora en verano se lleva muy bien, a base de ensaladas, gazpacho y fruta, veremos a ver cuando empiece el frío y apetezca un buen puchero.
Bien, volviendo al tema de la entrada no solamente estoy a régimen, sino que me estoy arreglando la boca. La tenía bastante descuidada pero estoy poniéndome al día. Extrayendo raíces, endodoncia en una muela, raspado y alisado, saneamiento de empastes y próximamente una ortodoncia y blanqueo.
Hasta ahora mi único cuidado para la piel era el jabón de regaliz que es fantástico para la dermatitis, pero ya he empezado a usar unas cremas/geles para la limpieza de la epidermis. Incluso me voy a hacer, aprovechando que acompaño a alguien, las cejas en un centro de belleza. ¡Joder, si hasta uso un gel para piel grasa en la ducha, además del champú!
La verdad es que he llegado a un punto que no me lo creo ni yo. A mi la calvicie nunca me ha molestado, pero claro, en mi caso más que calvicie es una zona semi-despoblada justo en la coronilla, a modo de tonsura monacal. Yo no me la veo normalmente y la gente que me trata tampoco acostumbra a hacerlo, lo que da lugar a la sorpresa cuando por circunstancias quedan por detrás y por encima mío –joder, que mal suena esto, ¿qué no?- o cuando yo mismo agacho la cabeza y la muestro. Pero el otro día fui a pelarme y ahí sí. Cuando llevo el pelo muy corto –al uno o al dos- prácticamente no se nota, pero cuando lo dejas crecer un poco, da el cante, así que ahora voy a poner en práctica remedios caseros para intentar solucionarlo. Si fuese calvicie total no me preocuparía, una vez que el pelo se cae del todo ya no vuelve a crecer, pero en este caso es posible que todavía haya alguna posibilidad.
Hay que ver lo que anima el haber perdido seis kilítos…
¡Ah, y el año que viene, el coche! El pobre tiene ya casi quince años y doscientos cincuenta mil kilómetros, que es bastante para un coche de gasolina.
Tiene cojones la cosa esta del “fumbol”. A mí no me gusta, eso para empezar. Los deportes y yo mantenemos una relación de mutuo respeto: ellos me dejan a mí en paz, y yo no hago el ridículo intentando practicarlos. Únicamente salgo a correr por la mañana, y eso cuando no encuentro ninguna excusa, por el tema de mantenerme un poquito en forma, pero lo que es el deporte profesional me interesa entre nada y menos.
Para empezar, el deporte de masas, cómo es el caso del fútbol, embrutece. No hay más que ver un partido por televisión o tener la mala suerte de vivir cerca de un estadio para comprobarlo. Borrachos por la calle, vociferando y armando jaleo. Caras pintadas, cabreos, insultos y algún que otro infarto. Cómo si fuese tan importante el que un puñado de tíos en bañador metan una pelotita dentro de una red. Y no me refiero solamente a los grandes equipos, ojo, que cuanto más pequeños peor. Si comprobamos las estadísticas hay más asaltos al campo, agresiones y lesiones en las categorías inferiores que en las grandes. Pero este embrutecimiento no sólo se manifiesta en las peleas y altercados, que afortunadamente son pocos, sino en la actitud de muchos seguidores, que acaban considerando a su club como algo que anteponer incluso a su propia familia. Conozco un caso, verídico, de un hombre que para poder comprar acciones de su equipo dejó de pagar la hipoteca de su casa.
Bueno, pues todo este desahogo viene por dos motivos:
Uno.- Que me dan por culo y me molestan un montón de gilipollas pitando y dando voces por la calle, cuando yo estoy en mi casa y quiero ver la tele.
Dos.- Y esto si que clama al cielo. Que cuando un Teniente y un Sargento del Ejército español perdieron la vida durante una misión humanitaria o misión de paz, como tanto le gusta decir al Gobierno, NO YA SU MAJESTAD EL REY, O EL PRINCIPE HEREDERO, O EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, ES QUE NI UN PUTO MINISTRO ESTUVO PRESENTE EN SU FUNERAL. Sin embargo, bien que estaban en Austria, asistiendo a una mierda de partido de fútbol. ¡Ojo!, que tanto sus Majestades como el Presidente son muy dueños de acudir a los eventos que les salgan de los cojones, siempre que su agenda se lo permita, pero tienen una responsabilidad para con las personas que día a día se juegan la vida por cumplir con los compromisos de España y sus gobiernos en la política internacional. Que si acudir a ver como un puñado de deportistas se juegan un campeonato, y cobran por ello, es patriotismo, mucho más lo es acudir a un funeral y reconocer la labor que más de dos mil hombres y mujeres hacen, con grave riesgo para su propia vida como hemos podido comprobar recientemente, para conseguir un poco de paz y estabilidad en zonas en guerra. Lo cual, bajo mi humilde punto de vista, es mucho más importante y reportará más beneficios a la humanidad, que el hecho de colocar otra copita más en una vitrina.
Epilogo:
Ahora, con el horario de verano, llego a mi casa a mediodía y me gusta ver las noticias mientras como. Hoy esta costumbre me ha dado una gran satisfacción: la de ver que desde anoche hasta ahora no ha pasado absolutamente nada en el mundo, excepto el hecho de que la selección española ha ganado la Copa de Europa. Milagrosamente no ha habido accidentes, asesinatos, subidas del precio del petróleo ni ningún otro incidente destacable. Y tal como están las cosas, la mera falta de malas noticias ya es una buena noticia en si.
"Uhh... ¿Qué coño estoy viendo? A los demás jueces parece gustarles y ponen cara de interés... Debería hacer lo mismo. Por Dios Santo qué pedazo de mierda de película. Joder, ya termina, será mejor que diga algo rimbombante y que suene inteligente:"
-Qué gran película, hace un análisis en profundidad de la soledad y la angustia de la adolescencia...
"!Bravo!, los he dejado anonadados. Ahora sólo queda VOTAR a esta
película, que le den un premio al impresentable del director y a tomar
por saco todo."
Al igual que en el cuento de Hans Christian Andersen "El traje nuevo del emperador", en los circulos de los "artistas" e "intelectuales", que son dos cosas distintas aunque algunos se empeñen en confundirlos -sobre todo los que pertenecen al primer grupo-, cuando alguien de reconocido prestigio afirma que algo es bueno, automáticamente todo el mundo dice lo mismo, y si no... eres un fascis... digo, eres un ignorante, un retrogrado y un reaccionario.
Perdón, otra ida de olla. Me estoy desviando del tema de la entrada. Lo que quería decir es que por fin he encontrado una página que reune dos de mis mayores aficiones:
El cine de serie C ("C" de "Cutre"), con el que te partes de risa DE la película y no siempre CON la película. Y el poner a parir películas galardonadas, premiadas y aclamadas por la crítica y que a mí me parecen una autentica mierda.
Me encanta el tono que emplean -creo que son varios los colaboradores- para destrozar las películas y no me importa en absoluto que me cuenten el final, con eso me ahorro el verlas. Por supuesto que, como con cualquier crítico, a veces puedo no coincidir con su opinión, pero al menos ellos te explican el porqué, los fallos de guión y de dirección, de actuación, etc.
En fin, que si os gusta el cine, la ironía, el cinismo y la mala leche, y todo ello mezclado y bien revuelto, no dejéis de visitarlos.
A mí me gusta poco ir de médicos. Reconozco que soy un poquito bestia en ese tema, y hasta que la cosa no es grave no me decido a buscar ayuda profesional. De manera esporádica sufro algunos problemas digestivos. No tengo ni idea de a que son debidos pero en ocasiones me despierto durante la noche con un fuerte, fortísimo, dolor de cabeza que da la impresión de atravesar el cráneo y entonces ya sé lo que me espera: todo el día con dolor de cabeza, mucho más suave que el de la noche, eso sí, estomago cerrado, pesadez y mal cuerpo en general. Cuando me encuentro así es totalmente inútil tomar nada. Un puñetero analgésico que me tome… un puñetero analgésico que vomito. La única solución es dejar pasar el día en ayunas.
Recientemente tuve uno de esos días y alguien del trabajo, llamémosle X, me comentó que conocía un médico, especialista del aparato digestivo, que tenía mucha fama, y que trabajaba en un centro médico en Chiclana. No recordaba el nombre del doctor pero sí que había dos especialistas: uno árabe y otro español y que la gente siempre pedía cita con el segundo. “No por racismo –dijo- sino porque el que tiene la “fama” es el otro. Ahora mismo no recuerdo el nombre, pero sí sé que es muy “castizo”: Jiménez o Rodríguez, o algo así. Muy “español”."
Pues nada, allá que entro en la página del centro médico y veo que solamente hay un doctor especialista en Digestivo, y que tiene nombre español. “Será que como la gente siempre pedía cita con él, el otro, el árabe, habrá decidido buscar otro centro.”
Llamo e indico que quiero pedir cita para el Digestivo. “Un momento por favor, le paso con la planta.”.
Una nueva recepcionista contesta y le vuelvo a explicar que quiero pedir cita: “Para Digestivo, con el doctor Yánez”, le especifico, por si acaso el otro médico todavía ejerciese allí y no apareciese en el listado por error. La chica me dice que muy bien y me facilita día y hora. Al día siguiente le comento que ya me han dado cita. “Con el Doctor Yánez”
-Pues no me suena, de todos modos se lo voy a preguntar a mi mujer que tiene más memoria que yo para estas cosas.
Llegado el momento acudo a la consulta y aunque imagino que los problemas estomacales no son demasiado frecuentes no deja de chocarme que solamente hay un matrimonio mayor esperando. Llega el doctor y lo primero que me sorprende es que se trata de alguien ya mayor, unos sesenta o sesenta y cinco años. No sé porqué pero me esperaba a alguien más joven. Quizás porque la persona que me lo recomendó me dio esa impresión. Además me recalcó que este doctor acostumbraba a hacer todo tipo de pruebas, empezando ese mismo día, si la situación así lo requería, por una ecografía, y supongo que uno espera esto de alguien joven. Al pasar a la consulta esa impresión se acentuó todavía más, al ver que el facultativo era de la vieja escuela. Nada de ordenadores portátiles ni pijotadas. Taco de cuartillas con el membrete del centro y bolígrafo azul, cómo toda la vida.
Bien, pues me siento, y empieza por tomarme los datos. Paso a relatarle los síntomas y me interrumpe para preguntarme cuanto tiempo hace que los padezco.
-Pues… no sé. Que yo recuerde la primera vez fue hace unos trece años, pero de manera digamos “continua” hará unos seis o siete.
- Bueno, ahora me sigues contando los síntomas, pero lo que a ti te ocurre es que estas somatizando.
A mí se me queda una cara de tonto que pa’ que, y él sigue con su explicación.
- Si fuese una enfermedad se habría manifestado ya, ¿no crees? Trece años son muchos años.
Yo intentaba seguirle, pero la verdad es que no me resultaba demasiado fácil y eso se reflejaba en mi cara, por lo que el doctor decidió “tranquilizarme”.
- De todas formas, para que te quedes tranquilo te voy a mandar un TAC… Un TAC craneal para que veas que no hay ninguna lesión.
Palabrita del Niño Jesús que a estas alturas yo no sabía que pensar. La enfermedad manifestar, se manifestaba, si no de que me quejaba yo. Pero a lo mejor él se refería a que si fuese algo serio se manifestaría más continuamente,y no tan esporádicamente como yo decía. También intentaba encontrar alguna relación entre problemas de digestión y una lesión cerebral, pero no me resultaba fácil. “Hombre, teniendo en cuenta que el cerebro rige todos los órganos, a lo mejor…yo que sé. El cuerpo humano es algo muy complejo.” Mientras tanto el doctor seguía a lo suyo con el tema de que me estaban sodomizando, digo, que estaba somatizando.
- En muchos casos tenemos problemas en casa o en el trabajo, que se reflejan en forma de disfunciones físicas. Problemas estomacales o digestivos, problemas de sueño –yo duermo fatal-, falta de apetito sexual –de esto no sabría que decirle, hace tanto que no lo practico…-, cansancio injustificado –hombre, teniendo en cuenta lo mal que duermo…-, cambios de humor –de esto no tengo, lo siento-, vamos, que son muchas señales. Esto no quiere decir que haya que tenerlas todas. Y por supuesto existen otras muchas. Por ejemplo: Aquí vino un hombre de unos cuarenta años que llevaba cuatro años eructando sin parar. Venía acompañado de su mujer y la pobre estaba ya desesperada porque era un continúo. El hombre no tomaba bebidas con gas, bebía lentamente para no tragar aire. Masticaba la comida. Vamos, que hacía todo lo posible pero aun así no había manera. Yo le pregunté si tenía algún problema en su casa, y me dijo que no. Al preguntarle por sus antecedentes familiares me dijo que su padre era alcohólico. “¡Ya está!” le dije, “ese es el problema.”
Yo procuraba por todos los medios seguir este hilo de razonamientos así que me puse a pensar en que relación podía tener un padre bebedor con problemas de gases. “Quizás el padre padeciera del hígado y esto pudiera transmitirse de alguna forma a los hijos.”, me decía yo en un desesperado intento de hallar alguna conexión.
-Entonces le dije “Imagino que su padre le maltrataría psicológicamente, ¿verdad?” “Psicológica y físicamente.” Ahí lo teníamos. Ese hombre arrastraba ese trauma desde la infancia y lo somatizaba con los gases.
Decir que yo alucinaba es decir poco. Permanecía allí sentado intentando asimilar aquello y pensando en que relación podía tener todo aquello con mis indigestiones o lo que quiera que me pasara a mí, y mientras tanto el doctor seguía con sus ejemplos.
- Vino una señora que llevaba veintidós años enferma, que se dice pronto. ¡Veintidós años! La mujer venía acompañada por su hija, quien padecía el Síndrome de Down. “¿Qué edad tiene su hija, señora?” “Veintidós años.” ¡Ahí estaba! Aquella mujer no había asimilado el haber tenido una hija con esa enfermedad, y somatizaba debido a que reprimía ese trauma.
Colapsado. La única palabra que podría describir mi estado en aquel momento es esa: colapsado. Ya no sabía que pensar, ni que decir, que tampoco es que pudiera, él doctor seguía con sus ejemplos.
- Vino una chica joven que llevaba seis años vomitando sin parar. Era comer y al poco rato vomitar. Le pregunté si tenía algún problema, y me contestó que no, como todos. Al insistir un poco me dijo que tenía un hermano menor que había nacido con una malformación congénita incompatible con la vida, vamos que el niño “tenía” que morirse en un plazo bastante breve. Cuando su hermano murió dejó de vomitar.
El ser humano es racional. Siempre trata de encontrar sentido lógico a todas las situaciones, por absurdas que estas sean. Mi pensamiento era que aquel señor era médico, especialista en el sistema digestivo y que si él lo decía sería por algo.
- Hombre… Yo problemas, lo que se dice problemas no tengo… creo. Al menos no más que la mayoría. Si es cierto que cuando me estreso se me agrava la dermatitis.
- Dermatitis atópica, ese es otro síntoma.
- Bueno, si nos ponemos a rebuscar, a mí me acompleja el tema de mi peso. Quizás tenga algo que ver que precisamente cuando me pongo enfermo no puedo probar bocado, como si rechazara inconscientemente aquello que me hace sentirme mal. Lo curioso es que casi siempre me sucede en fin de semana.
- Claro, porque el fin de semana es el momento de salir y la tensión de no estar a gusto contigo mismo o provocar rechazo en los demás puede agravar este problema. Además en tu caso, al ser militar, la forma física es muy importante. Si tu notas que no estás bien, influye. Te lo digo porque yo he sido médico de la Armada –de hecho soy Coronel retirado, pero eso ya quedó atrás- y he tenido bastantes casos así.
Os juro que yo flipaba en colores y estaba ya convencido de que todo era producto de mi mente enferma. “Tiene coj… Tanto tiempo pensando que podía padecer algún trastorno biliar o una hernia de hiato y resulta que lo que me pasa es que estoy majara.”
Pues nada, quedamos en que cuando tenga el resultado del TAC craneal volvería a pedir cita y me despido del médico. En recepción me indicaron que para pedir esa prueba tenía que llamar por la mañana, y así quedó.
Al día siguiente busqué a X, la persona que me había recomendado aquel especialista y le pregunté si se había acordado de preguntar a su esposa el nombre del médico.
- Se me ha olvidado. ¿Fuiste a su consulta?
- Pues la verdad es que no lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes?
-A ver. Yo miré en la página web del Centro y pedí cita para el Digestivo, con el Doctor Yánez, pero este hombre, más que como un especialista del estomago… ¡Me trató como un psiquiatra! –Cara de asombro de X y respuesta inmediata.
-¡Claro! Es que el Doctor Yánez… ¡ES PSIQUIATRA! Y no de los mejores, diría yo.
La cara de gilipollas que se me quedó a mí no tenía precio. X insiste:
-¿Un señor mayor?
-Sí, que dice que ha sido médico de la Armada.
-Coronel, ya retirado.
-Eso mismo.
Risas y cara de asombro de los dos.
- Yo alucinaba. Empezó a contarme unas historias sobre un hombre que llevaba cuatro años eructando sin parar…
- Sí, un policía cuyo padre era alcohólico y le maltrataba.
- Eso, y la madre que llevaba veintidós años enferma…
-Con una hija con Síndrome de Down.
- Esa, y la chica que llevaba seis años vomitando…
-Con un hermano pequeño que nació con malformaciones congénitas.
- ¡Joder! Ya decía yo… Nada más empezar me dice que lo estoy somatizando todo, y me manda un TAC craneal. La verdad es que ya estaba un poco acojonado.
- Sí, siempre dice lo mismo. Yo fui
porque tenía palpitaciones y me dijo lo mismo, que estaba somatizando algún
trauma no asimilado. Dice que sus pacientes mejoran. ¡Claro que mejoran! Los
atiborra de ansiolíticos.-
Aclarado esto, X mismo se molestó en llamar al centro y concertarme una nueva cita, preguntando esta vez quienes eran los especialistas e indicando en ese momento con quien quería la cita.
Yo la verdad es que no sé muy bien que es lo que ha pasado. Si yo me había equivocado de consulta, si era el médico el que se había equivocado de despacho, o si es que debido a que hay poca gente que acuda a los psiquiatras este señor se dedicaba a estar al acecho y cuando uno de sus colegas abandona la consulta, él se mete dentro y se dedica a atender a los pacientes. Para que veáis que no toda la culpa es mía, aquí os dejo el enlace que me llevó a escribir esta entrada.
Bueno, pues solamente una pequeña reseña, escrita con una sola mano porque estoy recién operado de la muñeca izquierda, para decir que acabo de ser tío. Mi querida cuñada, ayudada por mi puñetero hermano –o al menos eso dice ella- acaban de sumar su granito de arena a la tan famosa “crisis de los cuarenta” que tengo ya a la vuelta de la esquina, al traer al mundo una niña y haciéndome tomar conciencia de mi edad real –sensiblemente superior a la que utilizo en los chats-.
Ya sé que la gran mayoría de vosotros pensaréis que estoes una chorrada, y que vosotros tenéis “cientos y cientos” de sobrinos, cuando no de hijos, y no es para tanto pero ésta es mi primera sobrina/o, sin contar mis “sobrinos prestados”, hijos de mis primos, y quieras que no me hace un poquito de ilusión.
Ahora eso sí, aprovechando que solamente soy el tío, que vivo en otra ciudad y que raciono mis visitas con cuentagotas, voy a convertir a esa niña en el ser más mimado, creído y caprichoso del mundo, y luego… que la aguanten sus padres.
Próximamente –cuando las tenga-: Las fotos…
Nuestra ilustre Vicepresidenta se muestra “horrorizada” al saber que la han fotografiado con un –acojónense ustedes- “polígamo”. Ha llegado a insinuar que de haberlo sabido se hubiera hecho la foto la señora madre del mencionado, dando así, junto a la Ministra de Igualdad y la Secretaria de Estado de Cooperación que se enteraron a tiempo y se apartaron, no fuese a ser que ese ser despreciable les contagiara algo, toda una lección de tolerancia, talante y buen rollito. ¡Y con esa actitud quiere nuestro bienintencionado Bamb… digo, el Señor Presidente del Gobierno hacer algo con la Alianza de Civilizaciones! O sea, de entrada me meo en tus costumbres y te llamo monstruo y delincuente, y ahora te sonrío y continuo con lo que quieran que hagan en la Alianza esa.
Vamos a ver, señora, si usted me dice que ese señor se dedica a la ablación de clítoris, entendería su postura. Si ese señor se dedicara a la sodomización de camellos, también entendería su postura por lo de los derechos de los animales. Si ese caballero se dedicara a preconizar la jihad contra el infiel… entonces usted perdería el culo por hacerse una foto con el, quizás con la esperanza de que a base de bajarnos los pantalones el moro se aburrirá y nos dejará en paz. Y antes de que nadie salte acusándome de racista especificar que me refiero a los extremistas islámicos.
Esta buena señora debería tener un poco más de tablas y diplomacia, y aprender a respetar las costumbres de otras culturas y países. Por supuesto que si este individuo pretendiera casarse tres veces en España lo mandaríamos a tomar por saco, pero lo ha hecho en Níger, donde es no solo legal, sino un símbolo de estatus: a más mujeres, mayor nivel social.
De un turista o uno de esos activistas que se dedican a
correr en pelotas los San Fermines, puedo entenderlo. Un particular o una
Asociación pueden defender la postura que le salga de los cojones, sea contra
las corridas de toros, contra la costumbre de tirar una cabra desde un
campanario –con la que estoy completamente de acuerdo, con lo de oponerse,
digo- o sea contra la Romería
del Rocío. La ventaja de ser un "mindundi" es que puedes decir casi todo lo que
quieras, porque no representas a nadie, pero cuando eres la segunda de a bordo
de un Gobierno tienes que cuidar muy mucho no solo tus declaraciones, sino
también tu actitud y tus comentarios.
Aunque la gente que me conoce no se lo crea, yo también pasé mi época heavy, o más bien mi época de rock duro, como decíamos entonces. A excepción de Iron Maiden o la famosa balada de Scorpions: “Still loving you”
mis gustos derivaban a los grupos españoles de aquellos años. Todavía recuerdo cuando escuché por primera vez a Obús en un vídeo que pusieron en ¿”La bola de Cristal”? o en otro programa parecido de sábado por la mañana. Creo que ese fue el primer LP –vinilo, cuantos recuerdos…- que me compré.
“Vamos… muy bien.
Borrachos como cubas… y que.
Aun nos mantenemos… en pie
Y ya no pararemos… hasta no poder ver…
Hasta no poder ver…”
Posteriormente un compañero me acercó al que sería mi guía espiritual en ese mundo: Barón Rojo –nótense otra vez las connotaciones bélico-militares del nombre del grupo-, para mí el mejor grupo de rock que ha existido.
Si algo tiene –o tenía- la música heavy, era que te hacía sentirte parte de algo. Con catorce o quince años, comenzando una adolescencia que creo todavía no he terminado de pasar, primaba la rebeldía contra el sistema y el sentirte parte de un grupo minoritario. Todo esto te lo daba el rock duro, como decíamos para distinguirlo del heavy metal extranjero, demasiado melódico para nuestro gusto –melenita de maricona total la del cantante de Iron Maiden, tan lisa, limpia y aparentemente suave, frente a esas greñas grasientas y sudorosas de nuestros roqueros, o al menos de la mayoría -. Además, con Barón Rojo, Obús, Ángeles del Infierno, Panzer, etc. entendíamos las letras y podíamos aprenderlas de memoria.
Pero aunque el tiempo pasa y los gustos cambian, de vez en cuando gusta echar un vistazo atrás, volver a escuchar esas canciones con las que casi conseguiste un esguince cervical a base de dar cabezazos mientras tocabas una guitarra invisible –el que tenga cojones que diga que el "air guitar" es algo nuevo-, y preguntarte donde habrá ido a parar aquella muñequera de cuero con remaches que compraste en el mercadillo de los martes.
JavierLocation Interests Tambien conocido como "El Otro Javi", "Javi el Coprófago" y "El Gordo Cabrón".
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